"La disciplina que se obtiene con nuestro método se funda en la libertad (...) una disciplina de esta naturaleza no podrá nunca obtenerse con mandatos o con predicaciones ni con ninguno de los medios disciplinarios empleados hasta ahora, aquí no se ha ordenado únicamente la acción, aquí se ha multiplicado la vida"
"Pasan las horas en medio de aquella paz (...) aquellos niños/as parecen pequeños adultos, como los llaman los que los/las han visitado (...) el trabajo no puede ofrecerse al niño/a de un modo arbitrario, y para hacerlo de un modo ordenado se ha establecido "el método". El trabajo debe ser aquél hacia el cual el niño/a aspira y que viene reclamado por sus tendencias ocultas y latentes. Éste es el trabajo que ordena la personalidad y le abre infinitas vías de expansión (...) la disciplina no es pues un hecho, sino un camino que conduce al niño/a a adquirir, con precisión que podríamos llamar científica, el concepto de bondad: además le hace saborear los supremos goces que resultan del orden interior, que va estableciéndose en su espíritu a medida que avanza en la conquista de aquel alto fin" Psiquiatra Montessori
Las frases que establecen límites y reglas se darán siempre en positivo, en afirmativo, por ejemplo: "devolvemos los materiales a sus sitio" "usamos esterilla para cada actividad" y no en negativo de modo recriminatorio. El niño/a comprende que todos los límites tienen un sentido, no está ahí de manera arbitraria y que los adultos/as asumen de igual forma los mismos límites. No se trata de imponer las soluciones a sus problemas sino de preguntarle qué cree que pasaría si decidiera una cosa y por otro lado, qué pasaría si decidiera la contraria. La/el guía debe encontrar el equilibrio entre la libertad y la responsabilidad del niño/a.
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