La guía o maestro/a al dirigirse de modo tranquilo rebaja la excitación habitual que traen del exterior o que poseen por su naturaleza, con la vitalidad que les es propia y saludable. Al hablarles así ellos/as también bajan el tono y fuerzan la escucha hacia ti. Les indicamos que hablamos de este modo, sobre todo por respeto al trabajo y a la concentración de nuestros compañeros/as.
Por supuesto, hay que hablar a cada uno de manera acorde a su propio nivel.
Se crea un ambiente óptimo de trabajo que sitúa de nuevo al maestro/mentor en segundo plano, como acompañante que es, en el camino de su autoeducación
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