domingo, 24 de octubre de 2021

Las maestras y maestros. El acto exigido versus la educación Montessori.

 "El acto exigido constituye un esfuerzo de la voluntad y se traduce en el niño en un cansancio que toma la forma de fastidio y de sufrimiento (...) el niño se ve de este modo en el caso de tener que realizar un esfuerzo, mientras su educador deprime sus fuerzas psíquicas en lugar de avivarlas" Dra. Montessori

La maestra o el maestro

"Los maestros deben enseña a aprender y no corregir (...) se trata de enseñarles el secreto práctico de la propia vida (...) no se debe interrumpir a un niño concentrado en una actividad (...) los resultados no son siempre obvios ni inmediatos (...) un infante puede concentrarse durante largos periodos (...) los materiales están basados en la realidad para que el niño se adapte al mundo y forme parte de él" Dra. Montessori

El menor debe descubrir el conocimiento por sí mismo: "ayúdame a hacerlo yo solo"

"Cuanto más se reduzca la acción del adulto, tanto más perfecto será el ambiente (...) El que debe contestar es el que no sabe. El que sabe debe callar"

"Es preciso que el maestro guíe al niño, sin hacerle sentir demasiado su presencia; que sepa siempre leer en él el momento en que necesita ayuda pero que nunca puede ser un obstáculo entre el niño y su experimento. Una lección, en el ordinario uso de la palabra, suele enfriar el entusiasmo del niño por el conocimiento de las cosas, como enfría el entusiasmo en los adultos. Procurar conservar este entusiasmo es el secreto de la verdadera dirección en el trabajo escolar, y no será una tarea difícil, puesto que la actitud que ha de guardarse con respecto de los actos del niño es la de respeto, calma y espera, puesto que ha de dejársele libre en sus movimientos y en sus experimentos (...) Del mismo modo, los niños son seres humanos, acreedores a nuestro respeto, superiores a nosotros por su misma inocencia, y por su gran potencialidad para lo futuro. Lo que nosotros deseamos, ellos también lo desean" Dra. Montessori

En  mi opinión los niños y niñas están mucho  más lúcidos que nosotros en muchos aspectos, no están contaminados por la vida y sus tendencias perversas todavía. La persona que guíe al niño debe tener una capacidad especial de observación y análisis de sus actividades, basada en esta filosofía revolucionaria la cual todavía podría y debe empapar mucho más la sociedad, tanto infantil como adulta.

"Intenta que tu hijo/a no sepa que le estás observando. Normalmente, cuando la gente se siente observada no se comporta de manera natural. Desarrolla la técnica de mirar por el rabillo del ojo. Intenta fijarte en los pequeños detalles en vez de hacerlo en las cosas más obvias (...) si encuentra algo difícil, intenta aislar exactamente lo que le está causando el problema (...) También puede ser útil observar situaciones que causan una determinada reacción de tu hijo. Aprender a reconocer lo que le hace disfrutar o lo que no le gusta de una actividad puede ser una gran ayuda (...) Notarás cuándo está preparado para aprender algo nuevo y cuándo necesita sentirse apoyado y repetir lo que ya sabe" Lynne Lawrence

"El arte del educador/a consiste en saber medir el grado de ayuda que debe prestar al niño/a. Como los niños y niñas manifiestan profundas diferencias individuales, el educador deberá pasar por todos los grados desde la no intervención hasta una verdadera enseñanza directa (...) tendrá siempre presente el principio de que debe limitar hasta donde sea posible su intervención".

Consiste en que el maestro se aparte a un lado y tome ciertos riesgos

"La mayor señal de éxito de un profesor/a es poder decir. Ahora los niños trabajan como si yo no existiera" Dra. Montessori

La posterior inactividad del guía es en favor de la independencia del niño/a, con lo cual esta aparente inactividad en el aula es fruto de una preparación previa del ambiente y de los materiales, y la mayor muestra de su éxito. Si están tranquilos y concentrados, progresando individualmente en su aprendizaje, mientras son discretamente supervisados/as.

Se trata de que a partir de la discreción del guía (que no se inmiscuye cuando no toca) el espíritu del niño pueda hacerse presente. 

"No hace falta que el maestro/a sepa cómo y por qué ocurren las cosas, sino que basta con que sepa iniciar al niño/a en su actividad externa, con cualquiera de los materiales o ejercicios de la vida práctica" Carmen Sanchidrián Blanco



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