Hay que tener un ojo puesto en todas partes, supervisando qué están haciendo, todo lo que se supone que tienen que hacer. Se trata de priorizar la asistencia a cada alumno/a en función de la dificultad que tengan con el manejo del material y en pro de la productividad. Pueden poner su nombre en una pizarra magnética para pedir turno. Se trata de mantenerlos centrados/as en el trabajo. Comprobar que van siguiendo su plan o curriculum educativo. Restringir la intervención del maestro/a de manera justa, dependiendo de la exigencia del momento y del trabajo mismo de cada una/o.
Ellos/as son los protagonistas de su educación pero con la supervisión constante, en cuanto al cambio de un material a otro y los niveles de cada material.
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